En la anterior nota sobre los Acidos Grasos Omega-3 te contamos que era y te hablamos de sus beneficios, en esta oportunidad te informaremos sobre como obtenerlo y expondremos la relación entre el Omega-3 y el Omega-6.

Estos ácidos grasos esenciales se pueden obtener a partir de las siguientes fuentes:

  • El pescado azul : Contiene dos tipos de ácidos grasos omega-3 : el ácido eicosapentaenoico ( AEP) - a veces se refiere a el como EPA siglas que proceden del ingles ” Eicosapentaenoic Acid ” - y el ácido docosahexanoico ( ADH) - tambien llamado DHA por la forma inglesa de ” Docosa-Hexaenoic Acid”. El aceite de pescado es el más rico en ácidos grasos omega-3. ( Más información)
  • Alimentos vegetales: Contienen un ácido omega-3 llamado ácido alfa-linolénico ( AAL), también escrito como LNA por las siglas en ingles de “Alpha-linolenic Acid”. Este tipo de ácido debe convertirse en AEP o ADH por el organismo para poder aprovecharse. En esta transformación el organismo solo convierte un 10 % de AAL en AEP o ADH. Por este motivo el aceite de pescado se considera una fuente más directa y mejor para la ingestión de este principio. La mayoría de alimentos vegetales que contienen estos principios son aceites vegetales. El que contiene una proporción más elevada es el aceite de linaza. ( 533 mg por cada 100 g) seguido del de canola ( 111mg ) o el de nuez ( 104 mg) Otros aceites vegetales que lo contienen son el aceite de soja o el aceite de germen de trigo o el aceite de avellana.
  • Complementos: Constituyen una forma de ingerir ácidos grasos omega-3 para aquellas personas que no lo toman de fuentes vegetales o que no comen suficiente pescado. Se toman en forma de cápsulas que contienen aceites de pescado o de los complementos en forma de cápsulas, aceite o polvo del aceite de linaza.

Relación entre el omega-3 y el omega-6
Para un correcto funcionamiento del organismo se tiene que establecer la relación adecuada entre los grasos ácidos esenciales omega-3 y omega-6.

Actualmente existe una proporción demasiado elevada en la ingestión de omega-6 que suele oscilar entre un 10 :1 o 20 : 1, cuando la proporción adecuada se situraría en un 4:1, es decir cuatro partes de omega-6 por 1 parte de omega-3. Esta enorme superioridad del omega-6 puede ser responsable algunas veces de algunas enfermedades, como las de corazón, ciertas depresiones, diabetes. etc.

La solución consiste en aumentar los alimentos que contengan más omega-3 o tomar suplementos de este componente y disminuir aquellos alimentos muy ricos en omega-6.

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